Back to previous page   Print page

¿Certificación devaluada?

La credibilidad de la certificación ISO 9001 de tercera parte está en su punto más bajo, y sigue decreciendo continuamente, dice David Hutchins, quien sugiere que la certificación no acreditada es la culpable

Uno se imagina que la integridad y la ética eran características supremas de la industria de la certificación. Uno también se imagina que esta industria estaría controlada muy cuidadosamente y que cualquier consultor, organismos de formación organismos auditor que cruzara la línea sería severamente penalizado o no podría seguir en el negocio.

Lamentablemente, las cosas no son así. El problema no está en la norma, sino en la industria que hizo florecer.  La industria está totalmente fuera de control y solamente algún cambio drástico puede revertir la situación. En su estado actual es fácil ver cómo esta industria agrega costo pero es difícil cómo agrega valor.   

Al comienzo, todos los organismos de certificación estaban regulados por el UKAS (United Kingdom Accreditation Service). A los comienzos de los 90, un organismo de certificación comenzó a ofrecer certificaciones ISO 9000 fuera del control del UKAS. Cuando esto fue presentado ante el Departamento de Comercio e Industria (DTI), la respuesta fue que esta práctica no era ilegal. Inmediatamente, esto hizo perder todo poder al UKAS. En 2003, el UKAS estimaba que un 40% de todos los certificados ISO 9000 estaban otorgados por organismos de certificación totalmente fuera del proceso de control original.  Esta proporción seguramente aumentó desde entonces. La falta de algún tipo de control general de esta actividad resultó que aún los organismos de certificación que permanecieron leales al UKAS comenzaron a burlar las reglas en su propio interés. Es difícil culparlos cuando sus competidores estaban haciendo lo mismo. 

Formación de auditores

Los auditores estaban calificados bajo un conjunto de normas establecidas por el IRCA. La formación estaba conducida por organizaciones que no estaban relacionadas con el organismo de certificación que los contrataba. De esta manera, la formación era más o menos consistente a lo largo de toda la industria. Desafortunadamente, hoy, no solamente los organismos de certificación forman a sus propios auditores (al menos, uno supone que lo hace), sino que ellos deciden sus propias interpretaciones de la normas y esto puede variar considerablemente no solamente de una organización a otra sino entre diferentes equipos dentro de la misma organización. 

Originalmente, no era aceptable que un organismo que ofrecía formación en normas ISO o que ofrecía formación preliminar a sus clientes, fuera también su organismo de certificación, ya que su integridad estaba comprometida. Hoy, nuevamente gracias a la decisión del DTI, esto ocurre de una forma abierta y tanto formación como consultoría son ofrecidas por organizaciones bajo los mismos nombres y logos que el servicio de auditoría que ofrecen. Cualquier separación en el gerenciamiento de estas dos actividades es por lo tanto indistinguible para miembros del público y probablemente inexistente.  

La solución

Hay varias soluciones posibles:
1. Una mejora sustancial podrá requerir la ayuda de algunas de las grandes organizaciones compradoras, tales como el NHS, MOD, las plantas manufactureras, etc. Deberían considerar las siguientes acciones:

  • Acreditar ellos mismos organismos de certificación. Invitar propuestas de organismos de certificación existentes para ser calificados como auditores de sus proveedores
  • Los organismos de certificación serían aceptados si cumplen las siguientes condiciones:

- todos sus auditores deben estar certificados en el IRCA y capacitados por organizaciones de formación totalmente independientes del organismo de certificación.

- Toda capacitación o consultoría preparatoria debe ser conducida por una organización que es también totalmente independiente del organismo de certificación en todo aspecto y que no tiene ninguna relación verbal o documentada entre ellos.

- Todo organismo de certificación debe denunciar la existencia de este tipo de relaciones ante una solicitud de certificación.

- La organización de compras realice auditorías periódicas a todo organismo de certificación que ha sido aprobado, para asegurar que mantiene el nivel más alto de desempeño. Estas auditorías deberían ser exhaustivas y exigentes, independientemente de toda aparente credibilidad de tal organismo de certificación en el mercado internacional. Todos deberían ser considerados como que pueden violar las reglas, si tuvieran la oportunidad de hacerlo.

2. Una segunda alternativa sería establecer un sistema en el cual que los organismos de certificación no fueran contratados directamente por el cliente. En forma alternativa, el cliente podría presentar su solicitud al UKAS o algún otro ente de control, quien entonces le ofrecería el trabajo a uno de los organismos de certificación registrados en forma rotativa. La organización que solicita la certificación le paga al UKAS, quien a su vez le paga al organismo de certificación. El resto de las reglas serían las mismas mencionada en el párrafo 1.

Esto no evitaría que las organizaciones que estuvieran fuera de este esquema siguieran con sus prácticas, pero probablemente disminuirían rápidamente, especialmente si los clientes de los organismos registrados pudieran declarar la integridad de su certificado en su material de publicidad.  El propio mercado probablemente forzaría el proceso.

Obviamente, las grandes organizaciones de compras podrían forzar el paso hacia este desarrollo si solamente uno o dos de las más grandes estuvieran dispuestas a operar este esquema.  Sin embargo, aún las organizaciones de compra pequeñas o cualquiera con una cadena de abastecimiento que es razonablemente dependiente de su cliente, podría operar este esquema ahora, si encontrara organismos de certificación que aplicaran estas reglas, pero estos serían difícil de encontrar.  Potencialmente, las grandes organizaciones de compra tienen mucha más influencia en la industria de la certificación que los organismos de acreditación, porque controlarían la industria a través de sus bolsillos. Esto es algo que los organismos de acreditación y sus contrapartes internacionales no pueden hacer más, gracias a la decisión del DTI de hacer varios años.

Si se tomaran acciones en esta dirección, quizás la integridad y respeto volverían a la profesión de la calidad y nuestras industrias se beneficiarían de costos más bajos, mejores relaciones con los clientes, mayor porcentaje del mercado y mayores ganancias. Al final de todo, no era ésta la intención de la ISO 9001 – mejorar continuamente?.

Sobre el autor

David Hutchins es presidente de DHI, empresa que se especializa en consultoría y formación. Para mayor información visite el sitio www.hutchins.co.uk.

 

©2005 IRCA Ltd. Todos los derechos reservados www.irca.org Contáctenos Abreviaturas

Portada  
Temas sobresalientes arrow
Noticias
Comuníquese