Historia de juguetes

El relativamente nuevo campo del cumplimiento social ha creado la necesidad urgente de contar con auditores sociales. Debido a que el ambiente de las organizaciones es cada vez más global, los clientes son cada más concientes y los requisitos legales cada vez más estrictos, la industria de los juguetes está preocupada por demostrar su apoyo a esta tendencia en crecimiento. Jonas Astrup explica porqué un sistema de normas universales es clave para promover un progreso positivo al respecto.

Un juguete es un producto emocional. Todos nosotros recordamos lo juguetes con los que jugamos cuando éramos niños. El hecho de que los juguetes estén tan relacionados con memorias de la niñez promueve en los consumidores la expectativa de que los juguetes deben ser manufacturados de una forma ética y segura, quizás más que en el caso de otros productos.

Los fabricantes de juguetes en todo el mundo se han comprometido a cumplir con esas expectativas de sus clientes, y es así como en 1996 el Consejo Internacional de Industrias del Juguete (ICTI) lanzó el proceso ICTI CARE, desarrollado alrededor de un código de conducta comprensivo. Es el programa de manufactura ética de la industria del juguete, con el objetivo de asegurar ambientes seguros y amigables para los trabajadores en todo el mundo. Las auditorías sociales juegan un rol importante en la industria del juguete para el logro de este objetivo.

Actualmente, más de 750 fábricas y 230 marcas de juguetes y distribuidores están suscriptos al programa ICTI CARE. Esto significa que cada año se realizan miles de auditorías sociales  por los 6 organismos que han sido acreditados, hasta la fecha, de acuerdo a las normas del proceso ICTI CARE. El tema más importante al seleccionar una compañía auditora es si pueden cumplir con dos criterios clave: que sea competente y que sea independiente, o sea que los auditores no tienen ninguna filiación política o con una empresa.  

Una auditoría de cumplimiento social es una evaluación externa, sistemática e independiente, conducida por un auditor social capacitado aplicando una norma  específica, como es el caso de Código ICTI. Los resultados son parte de la información usada para evaluar las condiciones en una empresa.

Como en el caso de auditorías financieras, el rol del auditor social es expresar una opinión sobre la confiabilidad de la información recibida. Los auditores sociales no evalúan los valores sociales del desempeño de una compañía, de la misma manera que los auditores financieros no abren juicio sobre la adecuación del nivel de ganancias de la empresa.

Haciendo más eficiente el cumplimiento

La mayoría de las fábricas proveen productos a más de un cliente y, más aún, tienen clientes de muchos diferentes sectores. Esto significa que algunas fábricas pueden ser auditadas hasta 50 veces por año, mientras que otras fábricas son auditadas cada dos o tres años. Esto no es obviamente una forma eficiente de administrar el tiempo y los recursos de fábricas, marcas o distribuidores. Como consecuencia de esta situación, en los últimos años ha habido una tendencia hacia la convergencia de las auditoras de cumplimiento de sistemas sociales  como una manera de mejorar su eficiencia y de evitar duplicaciones.

Actualmente, algunos distribuidores líderes a nivel mundial están explorando la posibilidad de converger sus sistemas individuales, como una forma más eficiente de asegurar buenas condiciones laborales para trabajadores de las fábricas de  proveedores.  Debido a que los juguetes son distribuidos por muchos diferentes canales, es totalmente natural que la industria del juguete tenga un rol importante en el corazón de este proceso de convergencia.

Al mismo tiempo, un rango amplio de métodos de producción y de materiales se incorpora a la manufactura de juguetes, incluyendo plásticos, metales, madera, papel, electrónica y textiles. Esta experiencia, ganada en la industria de los juguetes puede ser aplicada fácilmente en otros sectores e industrias.

El proceso ICTI CARE ha desarrollado un exitoso programa de formación para los auditores que desean calificarse para conducir auditorías ICTI CARE. Este esquema asegura reportes de auditoría consistentes y de alta calidad. Hasta el momento, no hay otro sector que realice auditorías de cumplimiento social tan organizado como el de los juguetes, aunque hay varias otras iniciativas que cubren textiles, vestimenta deportiva y electrónica, junto con iniciativas de una sola compañía, y ellos también entrenan a sus propios auditores.

Una norma universal

Como la tendencia a la convergencia continua, es cada vez más necesario ser capaz de comparar resultados de auditorías en diferentes regiones, sectores, esquemas y compañías de auditoría. Es necesaria una norma de certificación internacional para auditores sociales que sea neutral, de manera tal que se puedan comparar resultados entre distintas auditorías.

Mientras que las organizaciones tienen considerable experiencia con auditorías en otros campos, tales como auditorías financieras, no hemos establecido aún las normas y los medios para certificar auditores sociales. La certificación de auditores sociales es esencial para el proceso de ICTI CARE, el que se basa en auditorías consistentes, competentes y exactas, de forma tal que los juguetes sean fabricados de forma ética en todo el mundo.

Por estas razones, el proceso ICTI CARE le da la bienvenida a iniciativas como el programa de auditores sociales del IRCA, el que establece la norma para la certificación de tercera parte de programas de aprobación de proveedores por medio de la certificación de diferentes categorías de auditores y desarrollando y promoviendo la formación de auditores y las mejores prácticas de auditoría.


Sobre el autor.
Jonas Astrup es el director operativo para Europa del proceso ICTI CARE. Para obtener mayor información del proceso ICTI CARE, visite la página web www.icti-care.org

 

Para obtener mayor información sobre el programa de auditor de sistemas sociales, visite la página http://italy.irca.org/certification_10.html