Opinión

¿Dónde se ha ido ese terrible auditor?

Sin importar en qué lugar del mundo está auditando, dice Dennis Darker, el rol del auditor no ha cambiado mucho en los últimos años. Son los mitos y actitudes que rodean el proceso de auditoría los que han dado un giro de 180 grados.  Ya no se ve a las auditorías como una “caza de brujas”, con auditados temerosos de tener problemas después de cada visita del auditor. En este artículo, Dennis da su visión de los cambios experimentados en la industria de la auditoría en la década pasada.

Se me hace difícil responder cuando se me pide que de mi opinión sobre aspectos culturales de las auditorías en el Reino Unido. Claramente hay enfoques diferentes en otras partes del mundo, pero la relación entre auditor y auditado es básicamente la misma y está basada en el respeto mutuo. Pero ¿ha sido éste siempre el caso en el Reino Unido?. Con esta pregunta en la mente, me puse a reflexionar cómo eran las cosas en las primeras épocas, cuando fui llamado por primera vez “el auditor”.

Aquellos países nuevos en el juego de las auditorías deberían tomar nota de la historia de las auditorías en el Reino Unido. Decir que algunas de las auditorías que yo presencié eran altamente polémicas sería un eufemismo - había sangre en las alfombras, y en el caso de que no la hubiera, sería tomado como una falla del auditor. La opinión del auditor era “la ley” – él/ella (generalmente él) sabía más que todos. Mientras que el auditado hiciera lo que ellos decían, todo funcionaba bien. Cuando disintiera con el auditor, comenzaba la batalla. No se aceptaba ninguna explicación que no fuera consistente con su pensamiento. Fue a partir de estos antecedentes que se desarrollaron las definiciones de auditor.

Circulaban dichos comunes, tales como “Discutir con el auditor es como luchar con un cerdo en el barro, luego de un cierto tiempo se da cuenta que el cerdo la está disfrutando”, o, “Un auditor es alguien que entra en el campo de batalla luego de finalizada la guerra y acuchilla a los heridos”.

No es de extrañarse, entonces, que nuestra profesión haya perdido su reputación y las auditorías según las normas ISO 9001/2 fueran muy impopulares. Como descargo del comportamiento de algunos auditores, también recuerdo a varias organismos de certificación capacitando a sus auditores en “cómo ser un auditado”. Esencialmente, fue acompañado por “al auditor no le diga nada, no le muestre nada, no le de nunca la razón”.

"Decir que algunas de las auditorías que yo presencié eran altamente polémicas sería un eufemismo - había sangre en las alfombras, y en el caso de que no la hubiera, sería tomado como una falla del auditor. La opinión del auditor era “la ley” – él/ella (generalmente él) sabía más que todos"

Con este tipo de paradigmas, es fácil imaginarse porqué las industrias no estaban obteniendo lo que necesitaban.

¿Estoy exagerando?. Por supuesto, y siempre ha habido excelentes auditores en el mercado, pero, sin embargo, hay todavía una buena cuota de verdad en lo que he descripto, y su continuación de aquellos días está todavía con nosotros, en un cierto grado.

La pregunta importante es: ¿las cosas han cambiado?. En general, yo diría que sí, las auditorias son vistas, cada vez más, cono una actividad que agregare valor a las organizaciones, llevada a cabo por profesionales que tratan a los auditados con respeto y como socios en le proceso de mejoras. Este estilo de auditorías se ve reflejado en la formación que recibe nuevos auditores; por otro lado, los cursos certificados por el IRCA ya no aceptan que los alumnos sean sometidos a situaciones muy estresantes y confrontados por auditados totalmente negativos y argumentadores durante las simulaciones por medio de role playing de auditorías.

La auditoría es una actividad profesional llevada a cabo tanto por el auditor como por el auditado, de una manera profesional, con el objetivo compartido de mejorar el sistema de gestión de las organizaciones. No puede ser menos que esto.

Estamos entonces en la etapa donde las organizaciones le dan la bienvenida a los auditores con los brazos abiertos?. Creo que las evidencias respaldan cada vez más esta idea, y referencias al “auditor del infierno” son la excepción más que las reglas.

Se podrá preguntar, qué tiene que ver todo esto con diferentes culturas?. Realmente nada, excepto un mensaje sencillo a todos los países que son realmente nuevos en el mundo de las auditorías de sistemas de gestión.

No cometa los mismos errores que nosotros cometimos en el Reino Unido ñ el proceso de recuperación puede ser lenta y dificultosa.

 

Sobre el autor:

Dennis Darker es un Fellow del Chartered Quality Institute (CQI).


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