Muchas normas, poca acción

El propósito de la certificación de tercera parte según normas de sistemas de gestión es proporcionar a las partes interesadas confianza en la capacidad de un organización de controlar ciertos aspectos de su operación.  No es la panacea para las organizaciones y los negocios.  Nunca lo fue y nunca lo será, a pesar de las expectativas exageradas puestas sobre la norma ISO 9001 por parte de sus autores y dueños. Nigel Wickens argumenta que si volvemos al propósito original de la norma ISO 9001 y dejamos de lado la promoción exagerada que recibió, eliminaremos la mayoría de las críticas que se le hace.

Aquéllos que pretenden que las auditorías de tercera parte agreguen valor y contribuyan a la mejora son los mismos que critican a los organismos de certificación que ofrecen consultoría. Lo primero (o sea valor + mejora) es nada más que un disfraz de lo segundo (consultoría) – o sea que decídase. Seguramente, es cuestión de los gerentes conducir y mejorar sus negocios, siendo función de los auditores de tercera parte ser totalmente imparciales y reducirse a verificar la conformidad con los criterios de auditoría.

Los organismos de acreditación, tales como el UKAS, y organismos de certificación están enredados en un debate mundial sin sentido sobre competencia. Si tomamos la ISO 9001 como ejemplo, debemos preguntar, competencia en qué?. Será sobre en el producto, el proceso de manufactura, el uso del producto, la mejorar de los procesos del negocio, la función de alta dirección, la gestión de recursos, el diseño o algún otro elemento de la norma?. Encontrar auditores que cumplan con los futuros criterios de competencia en todos los elementos de la norma puede llegar a ser difícil, y si un elemento tuviera prioridad, cuál sería y porqué?.

La norma ISO 9001:2000 (y seguramente la norma ISO 9001:2008), ha cambiado el foco en los productos y servicios por medio del aseguramiento de la calidad a la gestión de los procesos de los negocios por medio de la gestión de la calidad; realmente, muchos piensan que una norma de “gestión de los negocios” debería ser una mejor descripción y título para el documento. Ahora parece que los organismos de acreditación están tratando de contrarrestar esta dirección equivocada presionando a los organismos de certificación con una concentración en el tema de la competencia.  Esto parecería sugerir, equivocadamente, que la debilidad en la certificación proviene de las auditorías y no de una norma ISO 9001 pobremente escrita y una acreditación confundida.

La certificación de tercera parte juega un rol importante en los negocios, siempre que se la entienda y use adecuadamente.  Desafortunadamente, se ha convertido en muy burocrática y tiene el peligro de transformarse en más costosa.  Según la plétora de documentos producidos por funcionarios trotamundos (muy oficiosos y apegados a la reglas, pero financiados por todos nosotros) bajo las banderas de la ISO, IAF, EA y otras más, esta locura seguirá en expansión, exacerbada por un “mirarse el ombligo” sin sentido centrado en los procesos en lugar de lo que realmente interesa – los resultados. Esto se aplica tanto a las normas de certificación como a las de acreditación.

 

 

Sobre el autor:

Nigel ha estado trabajando con sistemas de gestión desde 1988, en actividades de certificación, consultoría y formación. Ha trabajado para organismos de certificación grandes y pequeños, y prestó servicios a autoridades locales, empresas multinacionales y  pequeñas, además de los organismos de acreditación del Reino Unido y de Irlanda. Actualmente es el director de Certification Management Ltd y de XBS Business Solutions Ltd.


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