ISO 26000: estado actual

La sexta reunión del grupo de trabajo que desarrolla la norma ISO 26000, lineamientos para la gestión de la responsabilidad social, se ha reunido recientemente en Santiago, Chile; pero, ¿se están logrando progresos?.  Miles Watkins miembro de este grupo de trabajo, presenta su opinión al respecto

El trabajo sobre la ISO 26000 comenzó en el año 2005, con el propósito de producir un documento con lineamientos sobre responsabilidad social. Fue el resultado de una necesidad, cada vez mayor, que tienen las organizaciones de considerar las implicancias más tangibles de sus operaciones en una economía cada vez más globalizada. La introducción al borrador de la norma explica porqué la ISO decidió elaborar esta norma:

 “Las organizaciones a nivel mundial, así como sus partes interesadas, están llegando a ser cada vez más concientes de la necesidad de un comportamiento socialmente responsable. Ante las variadas interpretaciones que existen en materia de  responsabilidad social, una norma internacionalmente aceptada, puede ser de gran ayuda para  alcanzar una perspectiva común y un entendimiento sobre los principios y prácticas de responsabilidad social. El objetivo de la responsabilidad social es contribuir al desarrollo sostenible,  la salud y  el bienestar de la sociedad”.

La norma ISO 26000 contendrá lineamientos sobre temas tales como derechos humanos, prácticas laborales, el medio ambiente, prácticas operativas justas, temas relativos a los consumidores e involucramiento y desarrollo de la comunidad.  La percepción que tiene una organización de su responsabilidad social es primordial; es clave para convocar y retener empelados, atraer clientes y accionistas  y mantener una reputación impecable, todo lo formará parte de esta norma.

Temas en discusión

Estimo que la norma ISO 26000 será una bestia enorme; una gran cantidad de personas participa en su desarrollo.  El hecho de que está basada en el enfoque por consenso, sumado a la gran polarización en las opiniones hace que el avance sea muy lento. La tensión más obvia es entre aquéllos que consideran necesario extender la responsabilidad que deben asumir las organizaciones y aquéllos que están tratando de limitarla.  

En consecuencia, ha sido considerado socialmente responsable involucrar a las personas pertinentes, pero se ha insumido mucho tiempo en lograrlo. Por ejemplo, siendo que a los países en vía de desarrollo les es más dificultoso participar en las reuniones, se ha asegurado que existan fondos para promover su participación. Sin embargo, un punto débil de la planificación es que esta necesidad de lograr un balance e igualdad en la participación, ha tenido prioridad a la selección de candidatos con las habilidades necesarias para coordinar reuniones muy complejas.   

Desde el comienzo, y aún ahora, no todas las partes interesadas consideran que es necesaria una norma . Como ejemplo, en una reunión de industriales en Estocolmo, antes de que se formara el grupo de trabajo, se hizo la pregunta: ¿esta norma debería existir?. Había una corriente de opinión, mayormente en países desarrollados, que aducía que el progreso en este tema era sólido y robusto, y que una norma no agregaría ningún valor. Por otro lado, varios países en desarrollo sentían muy fuertemente que esta norma era necesaria, con el fin de gestionar mejor el impacto que el comercio mundial estaba teniendo sobre sus sociedades y el medio ambiente. Claramente, teniendo esto en cuenta, no era correcto oponerse al desarrollo de la norma.

Algunas de las primeras objeciones al desarrollo de esta norma estaban basadas en la sospecha de que la ISO 26000 podría muy fácilmente convertirse en una norma con requisitos, utilizable en un esquema de certificación o que sería mal usada para lograr este mismo fin. Esto sería ver un conjunto de razonables lineamientos ser usado como requisitos mandatorios, lo que era considerado que no se adecuaba al espíritu del proyecto. Sin embargo, los lineamientos de la ISO 26000 pueden ser implementados voluntariamente, al ritmo que cada organización desee. Esto haría el uso de la norma más sencillo para aquellas organizaciones con bajos niveles de madurez en lo relativo a la responsabilidad social.  

El proyecto está avanzando a una cierta velocidad. Luego de elaborar el cuarto borrador, se recibieron 5000 comentarios, lo que fue una carga pesada para analizar. Estos comentarios se agruparon en cinco áreas polémicas, relacionadas con:

  • normas internacionales de comportamiento
  • naturaleza de la referencia a iniciativas sobre responsabilidad social
  • naturaleza de la referencia a los gobiernos
  • esfera de influencia
  • otros temas (tales como el establecimiento de prioridades, y pertinencia y significancia)

El rol del gobierno es un tema importante de analizar. La norma no intenta socavar ni  reemplazar a la legislación, como tampoco ser usada como legislación o como un instrumento inter-gubernamental, pero podría ser usada en forma muy útil por gobiernos en su rol de empleadores y compradores, igual que otras organizaciones.

Un aspecto singular del proceso de desarrollo de esta norma es la existencia de Memorandums de Entendimiento (memorandums of understanding, MOU) con ciertas organizaciones. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha firmado un MOU con el Management Techicnal Board (TMB) de la ISO. Este acuerdo se firmó con la intención de asegurar que los lineamientos de la OIT tuvieran tratamiento adecuado en el desarrollo de la norma. Siendo éste su finalidad, parecería razonable este acuerdo, pero, ¿es correcto en un proceso que debe tener un balance realmente balanceado entre todas las partes interesadas?. Más aún, si ya existe un documento con estos lineamientos y es razonables tal como está, ¿porqué duplicar la norma?. ¿Porqué no desarrollar lineamientos de cómo cumplir con un documento que ya existe, al cual podría agregársele otros tipos de consejos e informaciones?.

¿Cuál es el futuro?

A pesar de los debates en curso, lo que tenemos ahora es un buen documento. Es aplicable como los lineamientos a todas las organizaciones, aunque está por verse si realmente se usará en forma uniforme en todo el mundo. Ser socialmente responsable es un gran desafío para una organización, independiente de su tamaño y capacidad. Esta norma tiene una credibilidad inherente, debido a la forma en que está siendo desarrollada, con un importante nivel de participación. Ha tomado 3 años y medio para llegar a este estado, pero el optimismo que se observó al finalizar la última reunión fue el más alto que he visto en el grupo de trabajo. Es un trabajo sustantivo en el que se ha hecho un enrome esfuerzo.

 

Sobre el autor

Miles Watkins es director de medio ambiente y responsabilidad social corporativa de Aggregate Industries Europe. Preside el comité del BSI sobre la norma ISO 26000 y ha participado en el desarrollo de la norma BS 8900.

 

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