Auditorías de la calidad: ¿qué

debe tener un buen auditor?

Nina Abbassi explica la importancia que tiene la combinación de conocimientos y habilidades y cómo una evaluación eficaz de ambas características identifican a un buen auditor

Las auditorías juegan un rol crucial en el futuro y en el éxito de toda organización, porque contribuyen al proceso de toma de decisión de la gerencia. Es por eso que la competencia de los auditores es esencial. La pregunta sobre cómo debe ser un buen auditor es compleja y la respuesta convencional es que debe tener la competencia requerida para lograr los objetivos de las auditorías. Pero, ¿cómo decidimos cuáles son las competencia requeridas y cómo las evaluamos?.

Desde los comienzos de la década del 90 he notado un cambio rápido en la forma en que se percibían y se realizaban las auditorías. Las auditorías estaban más centradas en el cumplimento, el que era verificado por medio de documentos y registros, estaba más orientada al producto final que al resultado. Por lo tanto, el énfasis sobre un buen auditor estaba usualmente centrado en su grado de comprensión de las normas usadas como criterios de auditoría y sus atributos personales. Actualmente, las expectativas son que el auditor conozca el negocio de la organización auditada,  ya que se espera que los auditores hagan recomendaciones para la mejora.

Habilidades y conocimientos

Tanto los auditores internos como externos necesitan tener un cierto conocimiento genérico. Por ejemplo, conocimiento de la actividad que se va auditar y sobre los criterios de la auditoría, conocimiento de los productos de la organización y de sus procesos y conocimiento de los requisitos legales aplicables. Necesitarán también disponer de algunas habilidades, tales como para la planificación y preparación de auditorías, conducción de auditorías, reportes verbales y escritos y actividades de seguimiento. Estas habilidades están basadas usualmente en el tema de la auditoría.  

Para asegurar el logro de los objetivos de las auditorías, los auditores necesitan tener conocimientos y habilidades específicas para asegurar que la auditoría es un proceso que agregue valor a la organización y a sus procesos.  Estos pueden incluir conocimiento y experiencia en el sector industrial de la organización y de su ambiente de negocios pasado, actual y futuro, de sus productos, de los requisitos de sus clientes y de los riesgos asociados con la actividad. También es necesario que los auditores tengan conocimiento de herramientas específicas de mejora, con el fin de poder hacer recomendaciones útiles. Para asegurar la realización de entrevistas eficaces y que los hallazgos de la auditoría estén alineados con el lenguaje del negocio, son necesarias habilidades específicas para evaluar la cultura de la organización y para aplicar las metodologías más apropiadas para auditar y reportar los resultados.

Un buen auditor debe ser competente, lo que la ISO 19011 define como “atributos personales y capacidad demostrada para aplicar conocimientos y habilidades”.

Para no tener que hacer una larga lista con las cualidades de un buen auditor, hago referencia a la sección 7 de la norma ISO 19011, la que incluye una lista completa de cualidades y conocimientos y habilidades genéricas, y cómo pueden obtenerse y evaluarse. Se podría decir que un buen auditor es aquél que tiene todos los atributos de esa lista y que ha demostrado que puede aplicar en forma consistente sus conocimientos y habilidades. Sin embargo, soy de la opinión de que la clave es la evaluación de la competencia. La evaluación puede ser interna, externa (por ejemplo, por medio del IRCA), o ambas.

En mi opinión, un buen auditor es aquél que tiene las competencias genéricas pero es capaz de darse cuenta qué competencias específicas debe aplicar para una auditoría en particular, al entender cuáles son los objetivos de la auditoría, los criterios de la auditoría y la información disponible sobre la organización. Un  buen auditor no solamente se asegurará que tiene o adquiere las competencias necesarias antes de la auditoría, sino también se asegurará de que sean evaluadas objetivamente para ajustarlas a los objetivos y requisitos de la auditoría. Un buen auditor también desarrollará y re-evaluará continuamente sus competencias por medio de su desarrollo profesional continuo, la retroalimentación de sus clientes, el monitoreo de los impactos de sus auditorías y evaluaciones objetivas e independientes.

El futuro

Las competencias necesarias para un auditor han cambiado notablemente en los últimos 20 maños y continuarán en su evolución acompañando los cambios económicos, sociales, ambientales y políticos que afectan la supervivencia y progreso de las organizaciones. El grado de comprensión que tengan los auditores de estos factores, así como su cumplimiento con las normas, serán cruciales en darle a las organizaciones auditadas información útil para la toma de decisiones y para la mejora.

Creo que los cambios que hemos visto estos últimos años seguirán sucediendo, quizás en forma más rápida. Se revisarán los resultados de auditorías pasadas y el desempeño de las organizaciones con el fin de tomar varias acciones para mejorar el proceso de auditoría y para identificar nuevos requisitos de competencia de los auditores y nuevas formas de evaluarlos.

Habrá nuevos métodos de evaluación que tomarán importancia una vez que se publique la ISO 17021 Parte 2.  Actualmente, las guías para la evaluación hacen referencia a calificaciones y experiencia como indicadores de competencia. El enfoque de la ISO 17012 Parte 2 es diferente. La competencia de auditores certificados podrá ser evaluada en forma directa, con pocos o ningún requisito de calificaciones. Aunque aplaudo la intención de esta norma, los resultados a ser obtenidos en su aplicación dependerán de una interpretación e implementación correctas de sus requisitos, y no meramente de su existencia.  

Debemos hacer notar que el logro de este tipo de competencias y su posterior evaluación implicarán mayores costos. Por lo tanto, a no ser que las organizaciones que quieran certificarse perciban suficiente valor como para aceptar estos mayores costos, y a no ser que los organismos de certificación puedan demostrar su valor, dudo que las cosas cambien tan rápido.

 

Sobre el autor

Nina Abbassi, director ejecutivo de Abbassi Ltd, ha estado auditando desde 1992, realizando auditorías de 1a., 2a. y 3a. parte a nivel internacional para un amplio rango de organizaciones. Trabajó en un amplio rango de sectores y auditó según varias normas nacionales e internacionales. También ha diseñado y presentado muchos cursos de formación de auditores y programas específicos de entrenamiento de auditores.

 

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